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LA UNIVERSIDAD PERUANA ANTE LOS RETOS DEL PRESENTE
Sugerencias planteadas a partir del concepto de
‘sociedad civil’
Dr. Luis Eduardo Bacigalupo
CONSORCIO DE UNIVERSIDADES
2003
Bacigalupo: La Universidad Peruana
2
Este artículo propone una manera de comprender y recomponer la proyec-
ción social universitaria en el Perú.1 La expresión ‘retos del presente’, que
aparece en su título, refiere a ciertas demandas que, según creemos, hoy le
plantea la sociedad civil a algunas universidades peruanas.
La primera parte del artículo está dedicada a señalar qué hace falta para
que una universidad pública y las universidades privadas sin fines de lu-
cro puedan ser entendidas como instituciones correspondientes de la so-
ciedad civil. Allí se expone cómo afecta esta tarea a una noción tradicional
de universidad, y planteamos algunas sugerencias para la praxis univer-
sitaria que se desprenden de ello.
En la segunda parte exponemos el marco teórico en el que se sostiene la
propuesta. Allí, entre otras cosas, justificamos nuestro uso del concepto de
sociedad civil.
El lector puede seguir el orden propuesto, pensado para fines expositivos,2
o también empezar por la segunda parte, si sus hábitos de lectura lo incli-
nan a premunirse primero de los fundamentos teóricos.
1 La primera versión de este artículo se presentó, bajo el mismo título, el 4 de agosto de 2003 como ponencia
en el IX Congreso Nacional de Filosofía, organizado por la Universidad Nacional de Trujillo. Una segunda
versión corregida y aumentada se presentó el 4 de setiembre de 2003 en la Universidad Nacional de Ucayalli,
y el 26 del mismo mes en la Universidad Nacional Hermilio Valdizán, en ambos casos dentro de las activida-
des del proyecto del Consorcio de Universidades sobre Comunicación en Salud. Esta tercera versión, prepara-
da con ocasión de una visita a la Universidad Santo Toribio de Mogrovejo de Chiclayo, incluye los cambios
sugeridos por amigos que leyeron el texto anterior y nos hicieron llegar sus valiosas observaciones y críticas.
Deseamos aprovechar esta nota para reiterarles nuestro agradecimiento.
2 Este concepto se ha hecho popular en los últimos años, pero no siempre se usa de la misma manera. “Quizás
porque se ha puesto de moda, la idea de la sociedad civil es cada vez más ambigua en la actualidad.” Cfr.
COHEN-ARATO (1992) 476.
Bacigalupo: La Universidad Peruana
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1
Empecemos planteando lo siguiente: La Universidad pública, y toda uni-
versidad privada que no se rija como empresa lucrativa,3 puede ser una
institución correspondiente de la sociedad civil.
Esta afirmación encierra algunas cuestiones que abordamos de inmediato:
¿Qué se entiende por sociedad civil?
A esta pregunta responderemos ampliamente en la segunda parte del artí-
culo. Bástenos aquí una definición preliminar de sociedad civil. Hemos
elegido la dada por la London School of Economics.
“Sociedad civil hace referencia a un conjunto de instituciones, organiza-
ciones y comportamientos que se ubican entre el Estado, el mundo de
los negocios y la familia. [...] esto incluye organizaciones voluntarias y
sin fines de lucro de muchos tipos, instituciones filantrópicas, movi-
mientos sociales y políticos, otras formas de compromiso y participación
social, y los valores y patrones culturales asociados con ellos.”4
¿Qué significa ser una institución correspondiente de la sociedad civil?
Una institución correspondiente de la sociedad civil es la que se ofrece de
plataforma para el cambio social que impulsan las organizaciones de so-
ciedad civil.
¿Porqué le demandamos esta correspondencia a cierto tipo de universi-
dades?
Esto se explica porque en el Perú existen universidades públicas y univer-
sidades privadas sin fines de lucro que se conciben a sí mismas como ins-
tituciones educativas sostenidas en la docencia, la investigación y la pro-
yección social. Es precisamente apelando a su función de proyección social
que a esas universidades se les demanda ser correspondientes de la socie-
dad civil.
3 Las universidades privadas sin fines de lucro son instituciones de educación superior privadas que generan
ingresos no calificados como utilidades por la ley, es decir, ingresos que se reinvierten en la misma institución
y que no se distribuyen entre promotores, dueños o inversionistas.
4 “Civil society refers to the set of institutions, organisations and behaviour situated between the state, the
business world, and the family. Specifically, this includes voluntary and non-profit organisations of many
different kinds, philanthropic institutions, social and political movements, other forms of social participation
and engagement and the values and cultural patterns associated with them.” Cfr. What is Civil Society? Lon-
don School of Economics, Center for Civil Society, en:
<http://www.lse.ac.uk/collections/CCS/what_is_civil_society.htm>
Bacigalupo: La Universidad Peruana
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* * *
Parece, pues, que por su propia naturaleza, ciertas universidades estarían
llamadas a corresponderse con la sociedad civil. Pero, ¿pueden realmente
hacerlo?
Para abordar esta cuestión, haremos algunas reflexiones a partir de la idea
de Universidad elaborada por Humboldt en el siglo XIX.5
Humboldt asignó dos principios básicos a la Universidad: (1) La formación
del carácter individual y colectivo de la Nación a través del conocimiento
científico; y (2) el ejercicio de la ciencia como un proceso auto-reflexivo ba-
sado en la investigación.6
Respecto del Estado, pensaba que éste no debía tratar a sus universidades
como si fueran escuelas ni demandar de ellas nada que no proviniese de
los propios fines institucionales. Si bien, pues, el Estado no debía tener
injerencia política en lo propiamente científico, sí le correspondía:
Dotar a la universidad de recursos públicos.
Designar a las autoridades y nombrar a los profesores.
Fiscalizar el buen ejercicio de la libertad académica.
Fomentar la ciencia, de modo que circunstancias externas a la vida
universitaria no impidan su normal desarrollo.
Como se ve, Humboldt le pedía al Estado prusiano que hiciera un esfuerzo
de auto-limitación para dejar el mayor margen posible a la libertad cívica y
personal en el campo académico. Pero entendía también que la Universi-
dad alemana de su época no estaba en condiciones de cumplir con sus
metas, porque su administración se había corrompido y copiaba los vicios
de las demás dependencias estatales.
Cuando en 1810 fundó la Universidad de Berlín, la creó como una entidad
libre de esas taras, pero sólo relativamente autónoma en lo académico.
Humboldt creía, de buena fe, que era misión del Estado proteger el patri-
monio científico, para que no fuera desvirtuado por el capitalismo o la de-
magogia, es decir, por la economía y la política.
Nosotros creemos que Humboldt, en esto, era algo ingenuo. En realidad,
contra, afirmamos lo siguiente: Sólo bajo condiciones de gran estabilidad
5 Lo que sigue es una adaptación al caso peruano de las propuestas del Rector de la Universidad de Graz,
Austria, Dr. Lothar Zechlin, presentadas en el discurso de apertura del Congreso de la Sociedad Austríaca de
Investigación que, bajo el título “Universidad y Sociedad Civil” se llevó a cabo en Viena, en junio de 2001.
Cfr. ZECHLIN, Lothar, Die Universität zwischen Staat, Markt und Zivilgesellschaft, <http://www.weltklasse-
uni.at>. Para la comprensión del caso peruano nos apoyamos en ABUGATTAS-TUBINO (2001).
6 Las referencias al pensamiento de Humboldt provienen de FOLK, Reinhard, Universitäten im Wettbewerb -
auf dem Weg zur Uni-GesmbH. Wohin der Weg der Reform führt, kann man im Ausland sehen,
<http://www.buko.at/html/bukoinfo/info011.htm>.
Bacigalupo: La Universidad Peruana
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política y de franca abundancia económica puede funcionar la promoción
estatal de la educación superior dentro de un esquema basado en la depo-
sición del interés particular y la primacía del interés común, por parte de
los funcionarios estatales.
De no ser este el caso, los gobiernos no podrán dejar de (1) influir en las
dependencias estatales para crear la mayor estabilidad posible, y la uni-
versidad pública es una dependencia estatal; y (2) recortar el gasto público
para cubrir las demandas de distribución más urgentes, lo que se suele
hacer según una escala de prioridades en la que el fomento de la ciencia y
la educación no ocupa un lugar desatacado.
* * *
Partiendo del supuesto teórico, aclarado en la segunda parte de este artí-
culo, de que el Estado está administrado por individuos que pertenecen a
la sociedad política y la empresa privada manejada por individuos que
pertenecen a la sociedad económica, atiéndase a estos tres razonamientos
elementales:7
1. Si (1.1.) proteger y promover la investigación científica a través de la le-
gislación y las políticas correspondientes, por ser patrimonio de la Nación,
es algo que corresponde hacer a todo Estado moderno y solvente, y
si (1.2.) no hay evidencia empírica de que la investigación científica esté
siendo efectivamente protegida y promovida por el Estado peruano,
entonces (1.3.), ser un Estado moderno y solvente es una meta que la so-
ciedad política peruana, a pesar de las disposiciones legales vigentes, no
ha alcanzado aún en la medida en que no protege ni promueve adecuada-
mente la investigación científica.
2. Si (2.1.) promover la investigación científica a través de su financia-
miento directo, por ser fuente de mejoras tecnológicas vitales para el desa-
rrollo empresarial, es algo que hoy se ve que corresponde también a toda
empresa privada moderna y competitiva,8 y
si (2.2.), a pesar que ha habido acercamientos entre Universidad y Empre-
sa en el Perú, no hay evidencia empírica de que la ‘Investigación más De-
sarrollo’ esté siendo efectivamente promovida por la empresa privada pe-
ruana,
entonces (2.3.), ser una empresa privada moderna y competitiva es una
meta que la sociedad económica peruana, a pesar de las tendencias mun-
diales y de los beneficios que ello promete, no ha alcanzado aún en la me-
dida en que no promueve suficientemente a la investigación científica.
7 Son simples silogismos del modo Baroco.
8 Muchos descubrimientos científicos proceden de laboratorios instalados en grandes empresas privadas. El
concepto de ‘Investigación más Desarrollo’ tiene su origen en esa experiencia.
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3. Si (3.1.) la protección y el fomento de la investigación científica a través
de una red de organizaciones académicas, por ser de interés vital para su
propio desarrollo, es algo que corresponde crear y consolidar a toda comu-
nidad científica nacional integrada y cohesionada, y
si (3.2.) no hay evidencia empírica de que la investigación científica, a pe-
sar de algunos esfuerzos aislados, esté siendo protegida y fomentada por la
comunidad científica peruana,
entonces (3.3) contribuir a la creación de una comunidad científica nacio-
nal integrada y cohesionada es una meta que la sociedad civil peruana
aún no ha alcanzado.9
* * *
Lo que el razonamiento muestra es que la fuente original de las competen-
cias científicas es la comunidad científica de una nación, y que ésta es
parte de la sociedad civil. Si bien pueden estar teóricamente vinculadas a
ella, la investigación científica no es de interés prioritario de la sociedad
económica ni de la sociedad política, y en el Perú de hoy, ambas socieda-
des la menosprecian.
A pesar de los esfuerzos hechos en los últimos años en el Perú,10 urgido
por múltiples y agobiantes necesidades, el Estado difícilmente destinará
recursos públicos suficientes a sus universidades.11 Si la contradicción
entre mandato constitucional y partidas presupuestales reales fuera agu-
dizada por la protesta al punto de crear inestabilidad en grado alarmante,
el instinto político de quienes se hallen en la administración del Estado los
llevaría muy probablemente a intervenir en la universidad de una forma
aún más claramente violatoria de su libertad cívica, es decir, académica y
científica.
Así, pues, no tiene sentido crear desde la universidad mayor tensión políti-
ca a partir de demandas imposibles,12 pero tampoco tiene sentido esperar
9 En tanto egresados que no tienen cargos públicos ni pertenecen a partidos políticos, ni forman parte de una
empresa privada, científicos e investigadores son miembros natos de la sociedad civil.
10 Thorne destaca lo siguiente: “Si bien el gasto público en la educación universitaria es el más alto del siste-
ma educativo, éste aún sigue siendo insuficiente dado que partía de niveles muy bajos, y sigue siendo reduci-
do si lo comparamos con otros países de la región.” Cfr. THORNE, en: ABUGATTAS-TUBINO (2001) 101.
11 “La Constitución política del Perú contempla un importante y constante apoyo público a la actividad uni-
versitaria, para asegurar su calidad y garantizar la equidad social en el acceso a estos servicios. Sin embargo,
uno de los principales problemas que atraviesa todo el sistema universitario [...] es la insuficiencia de recursos
para cumplir cabalmente con estos objetivos y la ineficiencia en el uso de los fondos existentes. En la prácti-
ca, los fondos públicos son limitados y existen otras prioridades para su asignación.” Cfr. Documento de dis-
cusión, en: ABUGATTAS-TUBINO (2001) 29.
12 Esta actitud sólo tiene sentido para aquellas ideologías que se consideran en guerra contra el Estado, y cu-
yos militantes están dispuestos a actuar destructivamente. Es lamentable constatar que estas ideologías aún
tienen presencia en la universidad peruana.
Bacigalupo: La Universidad Peruana
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con los brazos cruzados a que el Estado se halle por fin en condiciones de
hacer algo significativo por la educación superior.
Esta constatación, sin embargo, no debe conducir a proponer como salida
la privatización de la educación superior, pues eso sería claudicar ante la
racionalidad económica, que es aún menos correspondiente con la socie-
dad civil.13 La invitación es a pensar qué ventajas pueden obtener las uni-
versidades públicas, y las privadas sin fines de lucro, respecto de su pro-
pia misión, si se transforman en instituciones capaces de brindar un so-
porte eficiente al proceso de fortalecimiento de la sociedad civil en el Perú.
Que la sociedad civil peruana necesita ese apoyo lo evidencia el hecho de
que aún no existan los espacios y las redes suficientes capaces de recoger
a las distintas ‘comunidades’ de su dispersión. Es el caso de la comunidad
científica, que realiza su labor de manera débil y desarticulada, principal-
mente en universidades e institutos de investigación y que, sin embargo, a
pesar de sus grandes limitaciones organizativas actuales, tiene el potencial
nato para desarrollarse con altos niveles de calidad.
En ese sentido, se constata que hay una afinidad natural entre la sociedad
civil y la universidad, que es el lugar por excelencia del despliegue de la
investigación científica. Por ello, la universidad está llamada a fortalecer a
la sociedad civil para que pueda alcanzar la meta de poseer una comuni-
dad científica cohesionada y desarrollada.
* * *
Ahora bien, ¿qué condiciones tendrían que cumplirse para dar pasos sóli-
dos en esa dirección?
En primer lugar, es necesario consolidar la administración de las uni-
versidades públicas bajo nuevos criterios de gestión de calidad, basados en
13 La situación de la ciencia y la tecnología de un determinado país se suele medir a partir de la inversión
hecha por la empresa privada y el Estado en ‘Investigación y Desarrollo’ (I+D). Algunos países como Estados
Unidos y Chile tienen una alta inversión en I+D, mientras que en el Perú ésta es prácticamente inexistente.
Ismodes pide reconocer que la situación es crítica, y la atribuye, entre otras cosas, a un “problema cultural en
nuestro pueblo frente a la inversión en Investigación y Desarrollo.” “Nuestro país, dice, no sólo merece el
calificativo de estúpido por la indiferencia del gobierno sino también porque la industria no muestra interés
genuino y comprometido con la innovación.” Cfr. ISMODES, en: ABUGATTAS-TUBINO (2001) 139. Nosotros
desagregaríamos la cuestión del siguiente modo: La definición de I+D presupone que en la universidad se
desarrolle, a partir de la investigación, un nuevo producto o un nuevo proceso de fabricación que sea una
novedad en el sector, tanto nacional como mundial, que dé lugar a la obtención de una patente. Nos parece
que la indiferencia de la sociedad política a través de los distintos gobiernos, y el desinterés de la sociedad
económica se podrían explicar a partir de la poca significación que tiene en sus respectivas agendas la capaci-
dad innovadora de los científicos peruanos, miembros prominentes de la sociedad civil. Sin el ‘empodera-
miento’ de una agenda de sociedad civil que incluya la demanda de inversión en I+D, la sociedad política y la
sociedad económica nunca dejarán de ser indiferentes. En las grandes empresas multinacionales no hay indi-
ferencia frente a la innovación tecnológica, ni mucho menos; pero no buscarán a la universidad peruana para
producirla, sino que la obtienen de sus propios departamentos de I+D. Lo que Ismodes llama estupidez o
problema cultural es simplemente falta de respeto a una sociedad civil que no se hace respetar.
Bacigalupo: La Universidad Peruana
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principios provenientes de la empresa privada, como la excelencia, el pla-
neamiento y la evaluación permanente, las estrategias de mercado y la
orientación de las decisiones a partir del cliente y los productos. Todo ello
orientado a la meta de cumplir con los estándares internacionales de acre-
ditación.14
Puede parecer paradójico, pero es un hecho que las entidades públi-
cas en otros países, sin someterse a los dictámenes de la racionalidad
económica, están capitalizando las experiencias exitosas de la gestión
empresarial privada. En esa misma dirección, las universidades pe-
ruanas pueden llevar a cabo reformas que hagan posible la incorpora-
ción de esas nuevas prácticas en todos los niveles de la actividad uni-
versitaria, hasta el punto de convertirse en instituciones que promue-
van la cultura de la calidad en diversos sectores sociales, a través de
la docencia, la investigación aplicada, la educación continua, la con-
sultoría, etc.
En segundo lugar, ello se tendría que apuntalar con dos objetivos de
corto o mediano plazo, que involucran decisiones del Estado: (1) La crea-
ción de programas intensivos que permitan el desarrollo de competencias
para la óptima toma de decisiones, y que respondan adecuadamente a los
indicadores de eficiencia y calidad; y (2) la implementación de una paulati-
na y paralela descentralización de la asignación de recursos públicos, que
entregue más y mayores responsabilidades a cada universidad.15
Sin embargo, algunas cuestiones de fondo quedarían aquí aún abier-
tas. Sin pretender tener las respuestas, enumeremos algunas: ¿Cómo
garantizar el papel fiscalizador del Estado sin que obstruya los esfuer-
zos propios de reforma?16 ¿Cómo recomponer la estructura de poder
al interior de cada institución para que pueda desenvolverse como
una comunidad abierta a la vigilancia ciudadana, capaz de lograr la
confluencia de los intereses?17 ¿Cómo resolver el problema del finan-
ciamiento de la Universidad pública sin depender exclusivamente del
Estado y sin proponer por defecto el cobro de matrículas y pensiones
elevadas?18
14 Cfr. THORNE, en: ABUGATTAS-TUBINO (2001) 84.
15 Sobre la complejidad y las deficiencias del proceso público de financiamiento actual de las universidades
públicas ver Documento de discusión, en: ABUGATTAS-TUBINO (2001) 26-27.
16 “¿Cómo asegurar un adecuado balance entre la autonomía y la ‘accountability’ (o rendición de cuentas) en
la gestión universitaria?” Documento de discusión, en: ABUGATTAS-TUBINO (2001) 33.
17 “¿Cómo establecer un sistema de regulación eficiente y eficaz del sistema universitario en general? Esto
significa no solamente una adecuada estructura de regulación pública, sino también mecanismos de fiscaliza-
ción ciudadana [...] y de autoevaluación y regulación de las mismas universidades.” Documento de discusión,
en: ABUGATTAS-TUBINO (2001) 33-34.
18 “¿Cómo lograr un sistema de financiamiento público de la educación universitaria que sea realmente equi-
tativo? Es decir, que distribuya los costos en una forma tal que los principales beneficiarios paguen por ellos
en la medida que puedan, pero sin discriminar al alumno capaz por razones de insolvencia económica.” Do-
cumento de discusión, en: ABUGATTAS-TUBINO (2001) 34.
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En tercer lugar, la universidad debe convocar al claustro a un diálogo
transparente y periódico acerca de su misión y sus objetivos instituciona-
les, acerca de los logros obtenidos y los escollos por superar. De ese modo,
promovería al interior del claustro una cultura de la comunicación basada
en la transparencia y la superación conjunta de las dificultades y los con-
flictos.
Hay, finalmente, una condición que es externa: La correspondencia de
la sociedad política internacional, es decir, de los organismos de coopera-
ción para el desarrollo, a través de organizaciones no-gubernamentales, y
una eventual correspondencia de la sociedad económica y, sobre todo, de
la sociedad política locales.
La administración del Estado, debido a la tenacidad de los viejos há-
bitos, corre el riesgo de convertirse en un obstáculo para las reformas
emprendidas en las universidades públicas. Hallarnos libres de esa
amenaza exige un cambio de mentalidad del lado de la administración
pública, en el Congreso, en los Ministerios, en el Gobierno central y en
los Gobiernos regionales.
* * *
Mientras se satisfacen esas condiciones, consideremos qué pasos habría
que dar en nuestras instituciones para que se hallen a la altura del reto
histórico de contribuir al fortalecimiento de la sociedad civil en el Perú.
Proponemos abordar la cuestión bajo tres grandes entradas:
La autocrítica respecto de la función social de la Universidad.
La propuesta de recreación de la comunidad universitaria como co-
munidad creadora de capital social.
La propuesta de reformulación funcional de los programas de ense-
ñanza y los procesos de aprendizaje.
LA AUTOCRÍTICA DE LA UNIVERSIDAD RESPECTO DE SU FUNCIÓN SOCIAL
La Universidad peruana en general, tanto pública como privada, está lla-
mada a hacer una seria autocrítica respecto del abandono de la proyección
social. Esta es probablemente su mayor deuda.
Es verdad que en muchos casos la falta de recursos ha empobrecido
la docencia y ha hecho de la investigación una actividad práctica-
mente inexistente.19 Pero siempre hubo la posibilidad de recoger el
conocimiento, la experiencia y los lenguajes del entorno social, para
19 “Las investigaciones están poco desarrolladas o son casi inexistentes en las universidades peruanas. Sólo la
mitad de los docentes ha realizado algún tipo de investigación, siendo el promedio de 2.4 investigaciones por
profesor en un promedio de cinco años.” THORNE, en: ABUGATTAS-TUBINO (2001) 101.
Bacigalupo: La Universidad Peruana
10
enriquecer los más diversos campos saber; incorporar a través de la
investigación ese saber enriquecido a los cánones de la ciencia; y, al
final del proceso, volcar en las aulas un capital intelectual propio,
mediante programas curriculares graduales que pusieran a los estu-
diantes, desde el recién ingresado y hasta el alumno de post-grado, en
un contacto productivo con su realidad.
Perdido ese principio de retroalimentación integradora del saber y la reali-
dad del entrono inmediato, la ciencia se esquematiza hasta convertirse en
una herramienta roma, incapaz de mostrarse sino como una caricatura de
sí misma.
Eso es fatal no sólo para países como el nuestro, sino que lo fue, y con
creces, en la patria de Humboldt, cuya élite académica ayudó a confi-
gurar el ideal universitario moderno; pero al cabo de un tiempo su-
cumbió ante una razón instrumental desplegada sin reservas sobre la
ciencia, en favor de megaproyectos estatales ajenos por completo a las
demandas de cada región en particular; y de ese modo, quizás sin ha-
bérselo propuesto, la Universidad se puso al servicio del fascismo y la
barbarie.20
Cuánta responsabilidad nos toca a los universitarios en el proceso de la
violencia vivido en el Perú, es algo que ahora podemos averiguar gracias al
informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Entre tanto, queda
abierta la pregunta acerca de qué no se está haciendo en la Universidad
peruana para evitar que nos vuelva a ocurrir una desgracia semejante.
LA RECREACIÓN DE LA COMUNIDAD UNIVERSITARIA COMO COMUNIDAD GE-
NERADORA DE CAPITAL SOCIAL
La mayor contribución que la comunidad universitaria puede hacer al país
es convertirse en un modelo vivo de sociedad civil a través de la creación
de capital social.
En ese sentido, cabe preguntar porqué tendría que reducirse la ense-
ñanza universitaria de la política al dictado de clases; porqué no po-
dría aspirar a convertirse, además, en lo que Oakeshott llamaba una
iniciación en la vida civilizada,21 es decir, en una práctica institucional
que permita el descubrimiento de los talentos y aptitudes individuales
en el contexto de una actividad concreta desarrollada en el marco de
un proyecto colectivo.
20 A comienzos del siglo XX las universidades alemanas albergaban a los más famosos científicos del mundo,
entre los que se contaban 24 premios Nobel. Muchos de ellos eran judíos. En 1933 empezó la purga, y para
fines de 1938, los nacionalsocialistas dominaban ya el 45% de las Universidades alemanas. Cfr. AM-
MERMANN, Dorothee, Politische Lyrik und Drittes Reich, en: <http://www.ammermann.de/nsdap.htm>.
21 Cfr. OAKESHOTT (1991) 187.
Bacigalupo: La Universidad Peruana
11
Sería, sin duda, crucial la influencia sobre el resto de la sociedad de prác-
ticas político-sociales de nueva factura, basadas en la confianza, en nor-
mas aceptadas por consenso y en redes solidarias capaces de mejorar la
eficiencia.
En la medida en que nuevos patrones de comunicación y nuevos há-
bitos de cooperación se incorporen en las personas como una ‘segun-
da naturaleza’, la sociedad política, en particular, recibiría por parte
de los egresados una inyección de creatividad y de espíritu innovador,
que ciertamente requiere.
LA REFORMULACIÓN FUNCIONAL DE LOS PROGRAMAS DE ENSEÑANZA Y LOS
PROCESOS DE APRENDIZAJE
Nuestras sugerencias para esta reformulación son las siguientes:
1. Lograr que profesores y estudiantes asuman la responsabilidad personal
de recrear el hábitat colectivo y reconfigurar la praxis universitaria. Para
ello, conviene hacer que la reflexión conjunta sobre el capital social, su
función para el desarrollo y su relación con el fortalecimiento de la socie-
dad civil, hecha desde los enfoques de las distintas especialidades, sea un
hábito central en la vida del claustro.
2. Promover la responsabilidad individual mediante ofertas curriculares
flexibles, que permitan un margen amplio de elección a los estudiantes, de
manera que la formación universitaria pueda ser configurada de un modo
personalizado, según los intereses individuales y las demandas concretas
del entorno laboral, de cuya adecuada conjunción con las demandas so-
ciales deberán nacer los proyectos colectivos.
3. Hacer un hábito de la auto-evaluación institucional sobre la base de
instrumentos de medición comunes. Esta es la única forma que tienen hoy
las instituciones de no aislarse y perder el ritmo de la historia, pues sin
ello será imposible asociarse competitivamente con otras universidades del
país y el extranjero, ni lograr la acreditación internacional como institu-
ción educativa de excelencia.
4. Considerar las ventajas de ciclos o años iniciales que otorguen a los
estudiantes una visión amplia y panorámica, con un fuerte componente
humanístico, del estado de los diversos campos de la ciencia en nuestro
tiempo, incidiendo particularmente en los vértices de intersección de las
distintas disciplinas, pero siempre acompañados de un frecuente contacto
con la realidad del entorno social, particularmente con los esfuerzos que se
realizan fuera de la universidad en pro del desarrollo.
5. Ubicar el formato sobredimensionado de la clase magistral en su real
dimensión, lo que de ninguna manera significa descartarlo, sino abrir pa-
ralelamente espacios para el aprendizaje basado en la práctica y la investi-
gación aplicada. La consigna universitaria podría ser ‘aprender los len-
Bacigalupo: La Universidad Peruana
12
guajes de la ciencia en su aplicación’, en lugar de seguir confinados al
formato rígido del aula en materias que requieren el desarrollo de habili-
dades que no se pueden adquirir en ese espacio. De otro lado, sólo así
pueden cobrar sentido los esfuerzos por introducir el trabajo interdiscipli-
nario en la Universidad.
6. Incorporar en los planes de trabajo de los profesores la investigación
como sustento de la docencia, lo que reflejaría una convicción menos retó-
rica acerca de que también los profesores estamos llamados a aprender en
la Universidad. Junto a ello convendría darle un lugar cada vez mayor a la
conversación entre los profesores; entre los profesores y los estudiantes,
sin descuidar el valor de la enseñanza por tutoría; al diálogo entre las fa-
cultades, y desde luego a la investigación e intervención multidisciplinaria
en pro del fortalecimiento de la sociedad civil.
7. Lograr vínculos más estrechos entre las universidades y sus asociacio-
nes de ex-alumnos, de modo que no se ‘pase’ por la Universidad durante
unos cinco o seis años, sino que se establezca un compromiso y una per-
tenencia mayor, basados en la educación continua, en programas de ac-
tualización y otras actividades afines.
8. Finalmente, establecer vínculos estrechos entre las universidades del
país que compartan esta visión y con las universidades del extranjero dis-
puestas a ello, de modo que a través de la creación de redes universitarias
de gran alcance se pueda lograr un fortalecimiento institucional más sos-
tenible y por el que haya que esperar menos tiempo.
Bacigalupo: La Universidad Peruana
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2
¿PORQUÉ SE HA PUESTO DE MODA EL CONCEPTO DE SOCIEDAD CIVIL?
En las ciencias sociales y humanas se pueden advertir señales de grandes
transformaciones teóricas. Puesto que tales transformaciones aún no se
decantan del todo, su interpretación es todavía incierta. Se puede asumir
que la insistencia en el concepto de ‘sociedad civil’ se explica por la reac-
ción de una revitalizada tradición liberal ante la creciente debilidad del
Estado-Nación como portador exclusivo de la política.22
Una revisión de la clásica confrontación de Estado y sociedad,23 permite
interpretar el concepto de sociedad civil como un esfuerzo teórico por de-
sagregar, esclarecer y reformular las funciones de los diversos actores so-
ciales ante la crisis del Estado-Nación. Esto se hace con el propósito prác-
tico de contribuir a la creación de una esfera pública crítica, capaz de re-
forzar los procesos de democratización sobre bases de legitimidad nue-
vas.24
¿QUÉ DEFINE A UNA ORGANIZACIÓN DE LA SOCIEDAD CIVIL?
En la primera parte de este artículo citamos la definición de sociedad civil
de la London School of Economics, según la cual este concepto hace refe-
rencia a “organizaciones voluntarias” de muchos tipos. Cohen y Arato sub-
rayan también que el concepto de una sociedad civil moderna implica “una
nueva forma de asociación voluntaria”.25 También Seligman destaca el
22 Estas citas expresan el sentido de nuestra aproximación: “Driven by an uneasy sense of decline and ani-
mated by a deep suspicion of the state, a growing body of contemporary work hopes that civil society can
revitalize public life.” EHENERNBERG (1999) x. “As a historical phenomenon as well as a theoretical concept,
civil society is tied to the rise of liberalism, and some authors argue that the very term civil society entails
liberal presuppositions.” CHAMBERS-KYMLICKA (2002) Introduction, 5. “The quest for civil society is taken to
mean a mandate to deconstruct many of the powers of the State and replace them with intermediary institu-
tions based on social voluntarism.” SELIGMAN, en: CHAMBERS-KYMLICKA (2002) 13.
23 “La superioridad de una estructura de tres partes para entender a la sociedad civil es fundamental para
nuestra concepción. El modelo dicotómico de Estado y sociedad (que todavía usan algunos marxistas y en
particular los neoliberales, neoconservadores y los herederos actuales del socialismo utópico), representa una
figura del pensamiento esencialmente decimonónico.” Cfr. COHEN-ARATO (1992) 478.
24 Esto en realidad parece ser una reedición, en este periodo que se suele llamar de la post-modernidad, del
sentido tradicional, y para algunos propiamente moderno, del concepto de sociedad civil: “Modernity came in
the form of centralizing nation-states, extensive markets, and political movements for freedom. Civil society
was no longer understood as a universal commonwealth but came to mean private property, individual inter-
est, political democracy, the rule of law, and an economic order devoted to prosperity.” Cfr. EHRENBERG
(1999) xiii.
25 Cfr. COHEN-ARATO (1992) 490.
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énfasis que se pone en el carácter voluntario de las asociaciones de socie-
dad civil,26 y podríamos seguir multiplicando las citas.
¿Qué quieren decir esos autores con esas referencias a la voluntad? No
hemos hallado una mejor explicación que la que ofrece Walzer: En un sen-
tido liberal, una asociación voluntaria es aquella de la que se puede uno
hacer miembro con la misma facilidad con la que puede renunciar a ella.27
Si no se cumplen plenamente esos dos requisitos, la membresía podría
estar reservada a cierto grupo de individuos, o podría ser irrenunciable,
aún cuando la elección de ingresar en la asociación hubiera sido tomada
libremente. En ninguno de esos casos podríamos hablar de una asociación
de la sociedad civil.
Como se comprende, eso excluye de la sociedad civil no sólo a las organi-
zaciones exclusivistas, sino también a aquellas donde la renuncia implica
una sanción moral y la consiguiente pérdida de identidad del renunciante,
como es el caso en las iglesias o las sectas religiosas. También excluye a
organizaciones que ejercen un poder coactivo indirecto y aún incluso in-
voluntario sobre sus miembros, si es que, de renunciar, ellos sufrieran
una pérdida de ingresos económicos imposible de ser restituida que afecta-
ra de manera dramática las condiciones de subsistencia. En esos casos,
habría ingreso voluntario a la institución, pero, una vez dentro, uno ya no
se hallaría en ejercicio pleno de su voluntad, sino sometido a una obliga-
ción fáctica incuestionable. En la medida en que las universidades públi-
cas y privadas pueden estar afectadas en algún grado por esta segunda
circunstancia, su carácter propiamente voluntario puede ser puesto en
cuestión, y por lo tanto podría objetarse que sean propiamente institucio-
nes de la sociedad civil.
Por ello, hemos preferido no tomar a las universidades públicas y privadas
sin fines de lucro como instituciones de la sociedad civil, sino como insti-
tuciones correspondientes.
¿QUÉ SE ENTIENDE POR CAMBIO SOCIAL?
La meta de la modernización y del cambio social es la realización colectiva
de una vida más digna, más libre, más igualitaria y más democrática por
medio de la creación y la consolidación de una red de recursos institucio-
nales. Porque se da en el marco de la democracia liberal y el Estado de De-
recho, este proceso de cambio está sostenido en un manejo regulado y co-
ordinado de los conflictos entre el Estado, la sociedad económica y el
mundo de la vida. Dar apoyo sustantivo a este proceso significa fortalecer
26 Cfr. SELIGMAN, en: CHAMBERS-KYMLICKA (2002) 29.
27 “... if there were a rule, even an implicit and unenforceable rule, that each person ‘belonged’ to only one
association or one set of associations, because of his or her social class, say, or religious or racial or gender
identity, the resulting society would not be ‘civil’ in the liberal sense.” WALZER, en: CHAMBERS-KYMLICKA
(2002) 36.
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las competencias morales y cognitivas de los distintos sujetos involucra-
dos, y fortalecer las estructuras institucionales que los cobijan.28 En esa
tarea, la educación y la comunicación son objetivos centrales. Ello implica
la puesta en marcha de un proceso intersubjetivo de aprendizaje, con
fuertes componentes de comunicación interpersonal, capaz de cuestionar y
reinterpretar normas de conducta habituales e incluso tradicionales, así
como crear nuevas bases para el acuerdo y el consenso.29
¿CÓMO SE DISTINGUEN ENTRE SÍ LA SOCIEDAD POLÍTICA, LA SOCIEDAD ECONÓMICA Y
LA SOCIEDAD CIVIL?
A. Breve repaso histórico
En la Edad Media, los europeos se convencieron de que un dominio políti-
co único, capaz de erigirse por encima de los señoríos locales, era una ne-
cesidad de la convivencia humana.30 La irremediable escasez de bienes, la
existencia de intereses radicalmente contrapuestos en las distintas colecti-
vidades, y la amenaza permanente de caos y guerra que esas tensiones
originaban los llevaron a plantearse la difícil cuestión que Patterson ha
llamado de la libertad soberana,31 es decir, la pregunta por quién ha de
detentar legítimamente aquella voluntad sin par y sobre la cual no hay
otra voluntad en el mundo.
Los esbozos teóricos medievales alcanzaron su madurez a principios del
siglo XIV. La lucha estéril por atribuir soberanía al papa o al emperador
originó la propuesta alternativa de Marsilio de Padua, cuya teoría política
condiciona la convivencia pacífica a la eliminación de la tiranía, para lo
cual, trescientos años antes que Rousseau, atribuyó la autoridad absoluta
a la voluntad del pueblo.32
Hablamos de Modernidad cuando la soberanía la obtiene el Estado como
única instancia de coacción legítima de otras voluntades. Bodin parece
haber iniciado el proceso que lleva de la afirmación del poder soberano de
la República33 a la soberanía del Estado-Nación, que tiene —a pesar de
todas las diferencias— en Hobbes y Locke a sus principales teóricos. Pero
nos interesa resaltar el aporte de una más antigua corriente de ideas que
28 Cfr. COHEN-ARATO (1992) 493.
29 Cfr. COHEN-ARATO (1992) 489.
30 “As medieval attempts to theorize a Christian Commonwealth began to crumble under the corrosion of
markets and the pressure of kings, Dante Alighieri and Marsiglio of Padua anticipated modern conceptios of a
civil society constitued by a single point of secular sovereign power.” EHRENGERG (1999) xii.
31 Para el uso de libertad soberana, civil y personal, cfr. PATTERSON (1991) 25 ss.
32 “La autoridad absolutamente primera de dar o instituir leyes humanas es sólo de aquél del que únicamente
pueden provenir leyes óptimas. Esa es la totalidad de los ciudadanos o su parte prevalente, que representa a la
totalidad.” Cfr. MARSILIO DE PADUA, Defensor Pacis I, XII 5.
33 Respublica est familiarum rerumque inter ipsas communium summa potestate ac ratione moderata multitu-
do. Cfr. BODIN, Los seis libros de la República, Cap I.
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conduce a los planteamientos de Locke,34 y que también consideró axio-
mático limitar la intervención del gobernante en la esfera pública y priva-
da.
En efecto, la obtención de libertades gremiales a partir de las conquistas
burguesas de aquella “conspiración por la paz”, que inspiró a las comunas
del siglo XI, es una experiencia a partir de la cual la práctica y la ciencia
jurídica decantan los privilegios hasta ordenarlos bajo instituciones civiles
y cargos públicos.35 Finalmente, las reivindicaciones de libertad personal y
cívica se encarnan en la lucha paradigmática de los franciscanos de prin-
cipios del siglo XIV contra las pretensiones de libertad absoluta del Papa-
do, y se condensan, de un modo ejemplar, en las doctrinas de Ockham
acerca de la pobreza y el derecho de propiedad.36
B. ¿Qué muestran esos hitos históricos?
Esos hitos muestran que el Estado absolutista moderno nació en un terre-
no minado ya por una vieja oposición de las sociedades a las pretensiones
invasoras del acto de gobierno. Testimonio temprano de la tenacidad de tal
conflicto fue la famosa doctrina de Juan de Salisbury sobre la licitud del
tiranicidio,37 que puso los cimientos del derecho moderno de insurgencia.
El testimonio más reciente de esa misma línea de razonamiento es la De-
mocracia liberal, entendida como la defensa dialogada de las esferas de la
libertad personal y la libertad cívica frente al Estado.
El diálogo democrático se despliega idealmente en cinco niveles: En el
mutuo reconocimiento de los actores políticos, dialogan poder constitu-
yente y poder constituido; en el campo de la confrontación política, gober-
nantes y gobernados; en la acción gubernamental de la sociedad política,
el Parlamento y el Ejecutivo; en el conflicto partidario al interior de la so-
ciedad política, mayoría y minoría; y, por último, en el campo de la con-
certación política, el diálogo se debe producir entre el Estado y la sociedad
civil.38
C. El papel de la economía y la política en la confrontación de Estado y so-
ciedad
34 “A través de Hooker, enlazaba Locke con la larga tradición de pensamiento político medieval —que llega
hasta Santo Tomás—, en la que eran axiomáticas la realidad de las restricciones morales al poder, la respon-
sabilidad de los gobernantes para con las comunidades por ellos regidas y la subordinación del gobierno al
derecho.” SABINE (1998) 402.
35 Cfr. BERMAN (1996) 409 ss.
36 “There is a political philosophy in [Ockham’s] «political writings,» and in some ways it resembles nine-
teenth-century liberalism. Ockham’s Utilitarian theory of property, his defense of civil and (within limits)
religious liberty, and his emphasis on the inevitability of exceptions to rules and the need to adapt institutions
to changing circumstances anticipate John Stuart Mill.” KILCULLEN en: SPADE (1999) 319.
37 Esta doctrina está resumida en el título del Capítulo 20 del Libro VIII del Policraticus, que dice: “Que por
la autoridad de la Sagrada Escritura es lícito y glorioso matar a los tiranos públicos, con tal que el que los
mate no esté ligado por fidelidad al tirano o de alguna otra manera pierda la justicia o la honradez.” Cfr. JUAN
DE SALISBURY (1984) 783.
38 Nos inspiramos en los cinco niveles distinguidos por Georges Vedel. Cfr. JIMÉNEZ DE PARGA (1962) 139.
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Ahora bien, desde la época de las comunas las dimensiones sobre las que
se despliegan la libertad personal y cívica en su confrontación con la li-
bertad soberana han sido siempre la dimensión económica y la jurídico-
política. En efecto, las primeras manifestaciones medievales del conflicto
muestran, por un lado, gremios que entienden su acción política como la
defensa legal de sus libertades económicas; y por el otro, señores que des-
de el poder, con o sin respaldo de la ley, pretenden coactar toda acción
productora de riqueza.39
Poco ayuda el término ‘sociedad’ para referir a la amalgama de asociacio-
nes, estamentos, clases, agrupaciones informales y estructuras cooperati-
vas complejas, conformadas por individuos más o menos libres, que inter-
vienen en esa dinámica; y difícilmente puede suponerse que colectividades
tan disímiles conformen una unidad de intereses frente al Estado. En ese
sentido, el término ‘sociedad civil’ se muestra como un intento de distin-
guir la calidad moral de la oposición que cada sociedad ejerce. Eso parece
explicar por qué ‘sociedad civil’ aparece con frecuencia en concomitancia
con ‘sociedad económica’ y ‘sociedad política’.40
D. La distinción de las racionalidades prácticas
Con esta distinción de racionalidades se intenta otorgar una pauta para
ordenar la pluralidad de intereses y motivaciones que se da en toda socie-
dad real, donde un mismo individuo puede formar parte de subsistemas de
diversa índole. La finalidad es destacar qué asociaciones pueden ser con-
sideradas, propiamente, asociaciones de la sociedad civil y por qué.41 Cada
una de estas “sociedades” representaría sendas formas de confrontación
de sus individuos e instituciones con el Estado y entre sí, porque cuidarían
intereses propios desplegados en planos distintos. La hipótesis es que, a
pesar de que los mismos individuos pueden actuar como miembros de di-
versas sociedades, las instituciones de cada sociedad estarían contra-
39 “The rebellion of Cologne against its archbishop in 1074 is alleged by a chronicler to have been led by ‘six
hundred of the richest merchants’, implying that there were more.” NICHOLAS (1997) 127.
40 Cohen y Arato recogen definiciones de sociedad civil con esta peculiaridad. Cfr. COHEN-ARATO (1992) 53
ss. Seligman, por su parte, señala que ya desde Ferguson se asume a la sociedad civil como una visión moral:
“What made the classic vision of civil society unique was its positing of the social space of human interaction
as a moral sphere.” Cfr. SELIGMAN, en: CHAMBERS-KYMLICKA (2002) 19.
41 No aceptamos la “definición extendida” de Walzer, según la cual una asociación de sociedad civil es toda
agrupación voluntaria y consensual, basada en la elección libre de membresía y la posibilidad siempre abierta
de renuncia, sin importar la racionalidad a la que sirva: “Autonomous individuals form a multitude of asso-
ciations and freely move from one group to another or from activist membership to peripheral passivity, and
back again, as they choose. [...] They are motivated by interest or conviction or by cultural or religious iden-
tity; they pursue wealth (in partnerships and companies), or power (in parties and movements), or salvation
(in churches and gathered congregations); or the aim to advance some particular good (in interest groups or
trade unions), or to deliver some general benefit (in philanthropies and foundations), or to ward off some
general evil (in organizations for the prevention of this or that). Civil society makes room for all this aims and
includes all resulting associations, by virtue of their free and consensual character. This means that it reaches
to politics and economics as well as to the multitude of social activities distinct from these two.” WALZER, en:
CHAMBERS-KYMLICKA (2002) 35.
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puestas entre sí por el tipo de racionalidad práctica a la que en última
instancia sirven, sea ésta técnica, pragmática o ética.
Como se puede apreciar, nos acogemos en cierta medida a la propuesta de
Cohen y Arato de un modelo tripartito para la reconstrucción de la socie-
dad civil.42 Una definición funcional de las racionalidades podría arrojar, a
nuestro modo de ver, el siguiente marco teórico ideal: La racionalidad téc-
nica, vinculada principalmente al subsistema económico, conduce a la
realización eficiente de tareas concretas sobre la base del conocimiento
científico y técnico. Su lógica es instrumental, orientada principalmente a
la eliminación de obstáculos, y los actores relevantes son siempre especia-
listas. La racionalidad pragmática, vinculada al subsistema político, con-
duce a obtener y mantener el funcionamiento de una determinada institu-
ción o conjunto de instituciones. Su lógica es comprehensiva, orientada
principalmente a la negociación, y los actores relevantes son los políticos
profesionales. La racionalidad ética, vinculada al mundo de la vida, condu-
ce a preservar el valor de la persona humana, particularmente frente al
carácter arrollador de las otras dos racionalidades prácticas. Su lógica es
axiomática, orientada principalmente a la advocación y la defensa, y los
actores relevantes son las personas comunes.
E. El conflicto social
En los albores de la era industrial, el crecimiento demográfico generó una
demanda sobre la política representativa que ésta, aún en los países ricos,
no podía atender satisfactoriamente en el marco del paradigma estatal
moderno.43 Ya a mediados del siglo XIX, la frustración producida en los
sectores más afectados condujo a la idea de la destrucción del Estado me-
diante la revolución. Hoy asumimos el fracaso del proyecto revolucionario
del siglo XX; pero de ello de ninguna manera se sigue un triunfo del Esta-
do moderno, sino más bien la exigencia ética de una vía no-violenta de re-
estructuración de la política estatal. La no-violencia, sin embargo, no sig-
nifica ausencia de conflicto.
A la complejidad oculta tras el concepto general de ‘sociedad’, y a aquella,
no menor, que se vislumbra dentro del propio concepto de ‘sociedad civil’,
hay que añadir que vivir en sociedad es vivir en permanente conflicto. En
ese sentido, Walzer acertadamente señala que lo más importante que po-
demos aprender de la sociedad civil es cómo convivir pacíficamente con las
diferentes formas del conflicto social.44
42 Cfr. COHEN-ARATO (1992) 476 ss.
43 La crisis del Estado-Nación como portador único de la política se debe en gran medida a la falta de credibi-
lidad en la capacidad gestora de sus instituciones representativas. La modernidad tardía quizás pueda caracte-
rizarse, entre otras cosas, por la constatación de que, en todo el mundo occidental, las expectativas de las
poblaciones empiezan a quedar generalmente insatisfechas por los Estados nacionales.
44 Cfr. WALZER, en: CHAMBERS-KYMLICKA (2002) 38.
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Esto parece traslucir una paradójica ‘disociación social’ que recuerda la
‘insociable sociabilidad’ de la que hablaba Ortega.45 Interpretada por no-
sotros como una disociación de tres racionalidades prácticas básicas, ella
podría explicar por qué, por ejemplo, las libertades cívicas, garantizadas en
la dimensión política a través de la pragmática del derecho público y pri-
vado, no impiden que en la dimensión económica se desplieguen procesos
técnicos perjudiciales para los aspectos positivos de la libertad personal,
frente a los cuales es imperativo dar una batalla democrática.
F. ¿Qué distingue a la política practicada por la sociedad civil de la política
practicada por la sociedad política?
Si definimos la racionalidad política como una especie de la pragmática, su
meta primordial será el ejercicio de la libertad soberana a través del go-
bierno y la administración del Estado. En contraste, lo característico de la
acción política de la sociedad civil es estar compuesta por colectividades
que, en su lucha por garantizar la libertad personal y las libertades cívicas,
no orientan su acción a la consecución del poder estatal, sino a la realiza-
ción colectiva de una vida más digna, más libre, más igualitaria y más de-
mocrática por medio de la creación y consolidación de una red de recursos
para sus instituciones y organizaciones.46
La sociedad civil tampoco claudica ante la racionalidad económica, sino
que se sostiene en la convicción de que ambas racionalidades, la pragmá-
tica y la técnica, tienden a enajenar a las personas, hasta convertirlas en
simples medios para los fines de una voluntad insaciable de libertad sobe-
rana, trátese de la del señor feudal o del Estado absolutista, trátese de la
voluntad invisible del subsistema económico, o de aquella —no menos vo-
raz— del subsistema político, cualquiera sea la ideología que lo impulse.
Esa parece ser la evolución más reciente de la vieja confrontación entre
Estado y sociedad, en la que, desafortunadamente, la democracia tiende a
debilitarse. Su vulnerabilidad es comprensible, ya que en paralelo ocurre
que el Estado-Nación pierde cada vez más presencia, y las formas nuevas
de la acción política se construyen lenta y aún embrionariamente.47
G. ¿Porqué el llamado a la Universidad?
Vivimos una época de cambios profundos que exige de todas las institu-
ciones un proceso de auto-definición y de reforma. Frente a la crisis, la
45 “Hay el hecho de que los hombres conviven, pero esa convivencia no es nunca efectivamente sociedad; es
simplemente conato o esfuerzo, más o menos intenso, para llegar a serlo [...] La sociedad, conste, es tan cons-
titutivamente el lugar de la sociabilidad como el lugar de la más atroz insociabilidad, y no es en ella más nor-
mal que la beneficencia, la criminalidad. [...] Todas las cautelas, todas la vigilancias son pocas para conseguir
que en alguna medida predominen las fuerzas y modos sociales sobre los antisociales.” ORTEGA Y GASSET
(1964) 73. Ver a este respecto ACEVEDO (1994), y nuestro artículo “Ortega y Gasset y la tradición liberal. En
torno del concepto de «vida como libertad»”, en: HOPKINS (2001) 123-132.
46 Cfr. COHEN-ARATO (1992) 488.
47 Diseñados para acceder a las funciones de gobierno desde las que se ejerce la conducción del Estado, los
partidos políticos se hallan inmersos por su naturaleza misma en el corazón de esta crisis.
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Universidad está llamada a convertirse en un foro abierto de discusión
acerca del cambio social y su rumbo. En ello, a la Universidad le corres-
ponde una misión de gran envergadura, pues está en juego nada menos
que la posibilidad de la convivencia humana.
En atención a este reto histórico, nos hemos atrevido a sugerir en la pri-
mera parte de este artículo un punto de partida para una conversación
impostergable. Estamos convencidos que si no empezamos a tratar el tema
ahora, nos habremos resignado a prolongar una situación precaria de de-
pendencia, sumamente peligrosa para nuestro país, y en todo caso indigna
de esta ilustre institución a la que pertenecemos, y que ha cumplido ya,
según los cálculos parisinos,48 setecientos ochenta y ocho años de existen-
cia.
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48 A diferencia de Bologna, que le disputa el título de ser la primera universidad de la historia, la Universidad
de París puede exhibir el primer documento en que aparece la palabra universitas usada en el sentido de la
institución educativa. Ese documento es de 1215.
Bacigalupo: La Universidad Peruana
21
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