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«La cuestión principal al intentar abordar el tema del cambio
climático, si Ud. participa en el sector forestal, es la conservación de
los bosques.»
Escuche a Avrim Lazar, Presidente y Director General de la
Asociación de Productos Forestales de Canadá (en inglés FPAC) y
orador principal sobre Bosques y cambio climático en el XIII Congreso
Forestal Mundial en Argentina.
Avrim Lazar
[vea el video]
Presidente y Director
General, FPAC
Ottawa – Sede de la FAO, Roma. Los avances realizados por la industria de productos forestales en
la reducción de las emisiones de C02 ha sido tratada y debatida de modo diverso. ¿Puede la industria
de productos forestales ser más exitosa en sus esfuerzos para orientarse al sector verde? La cuestión
es de especial importancia para el XIII Congreso Forestal Mundial, que ha concebido un día entero de
evento especial sobre Inversión y financiación, destinado al sector privado. Avrim Lazar, Presidente
y Director General de la Asociación de Productos Forestales de Canadá (en inglés FPAC),
responde también en calidad de orador principal sobre Bosques y cambio climático en el XIII CFM:
«La cuestión principal al intentar abordar el tema del cambio climático, si Ud. participa en el sector
forestal, es la conservación de los bosques. Si se mantiene el bosque en pie y en buen estado, éste
absorbe el carbono. Y todos nosotros sabemos que si una comunidad puede obtener sus medios de
vida a partir de los bosques, tratará de conservarlos. Por el contrario, si la población no puede
ganarse la vida con los bosques, los utilizarán para otros usos, cortándolos y aumentando los
cultivos. Así que, lo más importante que podemos hacer es asegurar que las comunidades de todo el
mundo que viven dentro o en las cercanías de los bosques puedan prosperar conservando sus
bosques en pie y sanos. Si uno va por la calle principal de un pequeño pueblo en la zona rural de
Canadá, se verán muchas personas cuyas familias han vivido allí por generaciones y que por muchos
años fueron capaces de pensar en ese lugar como su hogar y de gobernar más o menos sus vidas
desde dentro de su comunidad.
Sin embargo, esto ya no es así. Todo aquel que vive en un pequeño pueblo, en una comunidad rural,
en cualquier sitio del mundo, vive en una intersección entre su comunidad y el medio ambiente
mundial. ¿De qué manera afecta el medio ambiente mundial al pequeño pueblo que se halla en algún
lugar del lejano norte de Canadá? Bien, es muy simple, el clima está cambiando y cambia su
ecosistema. Los bosques canadienses sienten el efecto de un clima que ha cambiado notablemente
por los brotes de peste, las nuevas introducciones de plagas de insectos, el cambio en los modelos
de crecimiento. Y como ocurre esto, la capacidad de estas comunidades para vivir como en el pasado
comienza a desaparecer. Los bosques que estas poblaciones han utilizado para su esparcimiento y
apoyo espiritual están empezando a cambiar. Y muy directamente, su capacidad para el
aprovechamiento de los árboles y la consecución de los medios de vida mediante la venta de sus
productos –madera, papel y pasta– en los mercados mundiales está cambiando porque el cambio
climático reduce la capacidad productiva de esos bosques.
De modo que, las comunidades que viven en esa intersección comienzan a comprender que afrontar
la cuestión del cambio climático es una prioridad para las generaciones futuras que esperan pasar la
vida en las comunidades forestales. En Canadá, lo que hemos hecho es tratar de adoptar un enfoque
desde que el árbol nace hasta que muere, garantizando que por cada árbol que se corta, otro se
planta. Y en Canadá, la tasa neta de deforestación derivada de las actividades forestales actualmente
es cero. Pero, solamente el reemplazo de los árboles no es suficiente. Nosotros elaboramos los
árboles en las fábricas y el uso de energía y reemplazo de los combustibles fósiles por
biocombustibles verdes basados en residuos es fundamental. En Canadá, hasta ahora, hemos
llegado al 60 por ciento de la tasa de utilización de los biocombustibles basados en residuos.
Sin embargo, nuestro objetivo, y tenemos la intención de lograrlo, es llegar al cien por cien de energía
verde en nuestros aserraderos. Podríamos decir sin dificultad que es suficiente si sustituimos todos
los árboles que se cortan y que si utilizamos la energía verde para la elaboración, ya hemos cumplido
con nuestro trabajo. Pero esto podría no ser cierto porque cuando el producto deja la fábrica y pasa al
consumidor, éste todavía tiene una vida y esa vida afecta el clima. La buena noticia es desde que
está en uso, el carbono en el papel, el carbono en la madera se retiene y no va a la atmósfera.
Pero al final de la vida, puede seguir dos caminos: podría ser utilizado para combustible o reciclado y
esto lo mantiene dentro del equilibrio de la naturaleza. Asimismo, puede ir al terraplenado donde se
convertirá en metano que produce un impacto 30 veces mayor sobre el clima que el dióxido de
carbono y se convertirá así en una amenaza para el medio ambiente. De modo que nuestra
responsabilidad es, desde que nacen hasta que mueren, asegurar que los árboles sean replantados y
lograr que nuestros aserraderos sean completamente dependientes de la bioenergía y trabajen con
nuestros clientes, consumidores y municipalidades para garantizar que al final del ciclo vital, el
producto sea devuelto de manera responsable al ciclo natural del carbono.»
Avrim Lazar, Presidente y Director General de FPAC, también Presidente de la Mesa Redonda de la
Asociación Nacional de Empresas y ex Presidente del Consejo Internacional de Asociaciones
Forestales y Papeleras. A la vez que desempeñó posiciones de jerarquía en varios ministerios
canadienses, antes de asumir su cargo actual, fue responsable de las políticas nacionales en esferas
tan diversas como el cambio climático, la biodiversidad, la pobreza infantil, el seguro de empleo y la
capacitación de la población activa.